#28
de: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
para: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
fecha: 9 ene 2022, 09:00
asunto: Re: URRACCA
Querido hermano,
parece que hace años que te envié mi última URRACCA. Han pasado muchas cosas en estos quince días. Así es como el tiempo nos demuestra que es flexible e infinito, o que directamente no existe: dos semanas pueden suponer un parpadeo o una era.
Mi regreso a Berlín, como hablamos ayer, ha sido un tanto desconcertante después de pasar dos semanas en España y cinco días en el sur, al sol, a veinte grados, en las terrazas. Estoy leyendo mucho para tratar de aterrizar aquí, o en mí mismo. La cosecha de este año, como sabes, ha sido fantástica: Vargas Llosa (ya casi por la mitad), Especies de espacios, de Perec, recuperado de mi biblioteca (ya casi acabado), En otoño, de Knausgaard, Esto no es una pipa, de Foucault, El adversario, de Carrère, Las cosas, de Perec, recuperado de mi biblioteca, y El gabinete de un aficionado, de Perec. Como ves, hay mucho francés y hay mucho Perec. A él (y yo acabo de copiarle el gesto) le gusta mucho anotar, enumerar, inventariar. De eso trata Especies de espacios, de anotar cosas obvias. Me parece un ejercicio muy interesante. Lo obvio es interesante. Solemos pasar por alto la valiosa información que contiene lo obvio. Perec habla de una calle, por ejemplo, y de todo lo que hay en esa calle. La describe con detalle. Acera, cuneta, fachada, pasos de peatón y de cebra, aparcamientos... Añade impresiones que le vienen a la cabeza. Es muy sugerente el libro. Eso sí, una recomendación: tú que puedes hacerlo en francés, lee cuando te lata y tengas tiempo La vida instrucciones de uso, o La vida modo de empleo (creo que así se titula originalmente): es una de mis novelas preferidas del S. XX.
La voluntad de anotar de Perec la tenía yo, sin ser muy consciente de ella, hace casi 15 años, con 24. Antes de mi viaje a México-NY, a finales de 2007, me compré en el Corte Inglés de Madrid dos aparatos electrónicos: una cámara de vídeo y una grabadora. Pretendía llevar un diario de imágenes y sonidos de mi viaje. La grabadora me sirvió mucho más que la cámara de vídeo. En ese viaje me di cuenta que la palabra, y no la imagen, sería mi herramienta. Simplemente, aunque las imágenes me conmovieran profundamente, mi sensibilidad se inclinaba hacia la palabra. Lo primero que grabé con la grabadora, que yo recuerde, fueron poemas propios o ajenos: yo leyendo dichos poemas. También grabé muchas conversaciones. Nada más aterrizar en México, por ejemplo, grabé una conversación que mantuve con un arquitecto catalán, de la zona del Ampurdán, que se llamaba Luis. No dijimos nada interesante pero recuerdo mi felicidad al estar grabando en secreto. Fue en el taxi desde el aeropuerto de Cancún a Cancún. Allí aterricé en un charter procedente de Madrid con la intención de visitar Tulum antes de ir a San Cristóbal de las Casas, donde vivía mi hermano Javi. Ya en el avión me había cruzado un par de miradas con Luis, porque también iba solo y por su aspecto de profeta o artista (pelo largo, barba larga, abrigo largo, cuerpo largo y flaco) y porque me doblaba la edad (24 frente a 48) y porque yo me sentía algo inquieto por aterrizar solo en México y lanzarme solo a esa ruta que he mencionado. Así que al llegar a la cinta de recogida de equipajes y ver a Luis solo esperando su maleta, me acerqué directamente a él, le estreché la mano y le dije: Juan, encantado. El respondió: Luis, encantado. Y empezamos a charlar como si fuéramos compañeros de viaje. Cogimos un taxi juntos (la primera escena del crimen de mi grabadora), como ya he dicho, hasta Cancún; allí cenamos y tomamos unos tragos (Luis me invitó a todo) y pillamos un bus juntos hacia Tulum. Su plan era parecido al mío: visitaría a una amiga que estaba en un pueblo cercano a Tulum, en una comunidad, creo recordar, y después viajaría a San Cristóbal. Me invitó a unirme a él, sugirió que viajáramos juntos, y yo acepté en primera instancia, pero unas horas más tarde, cuando llegó el momento de apearme del bus con Luis, decidí no hacerlo: vi que ese autobús que nos había llevado a Tulum continuaba hasta San Cristóbal, y decidí pagar la extensión e ir al encuentro de mi hermano. En realidad, quería quedarme solo. Quería descansar. Siempre que me he planteado hacer viajes de este tipo, viajes de perderme e improvisar y vivir aventuras (México, mi caminata desde Madrid a Zarautz, mi viaje en barco hasta Salvador de Bahía...), en realidad buscaba vivir la aventura de la soledad. En ese trayecto en bus desde Tulum a Sancris, solo, iba mirando por la ventana, contemplando los paupérrimos poblados del sur de México, y grabé en mi grabadora: "¿Vais a tener algo para comer hoy? ¿Y vais a tener algo para comer mañana? ¿Y vais a tener algo que hacer hoy? ¿Y vais a tener algo que hacer mañana? Un caballo flaco, y un cerdo flaco que trota, y los niños quietos mirando el autobús, mordiéndose los dedos". Algo así le dije a la grabadora. Y la usé durante todo el viaje en México y NY y luego en México otra vez y luego en España y luego, ya más tarde (en 2010) también en Berlín. En Starring, Nombre de Hijo habla de una grabadora que es mi grabadora, y el propio Nombre de Hijo es producto de unas grabaciones secretas a un compadre chileno con el que mi hermano Javi y yo compartimos piso en el verano de 2009, en Zarautz. Se llamaba Nelson. Lo grabé fumado y luego transcribí algunas partes y seguí escribiendo utilizando su tono y su acento.
La videocámara que compré en 2007 la recuperé hace poco tiempo y usé una imagen grabada con ella para la portada de Alana. La grabadora la he recuperado ahora con la intención de usarla. Tengo, además de "Cubismo", varios libros en mente. Una ficha de hachís de 20 euros me ha ayudado a idearlos. Fumé en España. Con mis brothers. Uno de los proyectos que tengo en mente tiene que ver con ellos dos. Fumando, pensé: quiero dedicarles un libro a mis hermanos. Se trataría de establecer una serie de puntos comunes en nuestra biografía (Logroño, Madrid, papá, muerte de mi madre, nuestra relación...) y hacer unas jornadas con cada uno de ellos para que hablen conmigo acerca de esos temas. Y grabarlos. Quizá con un poco de hachís o marihuana para que hablen en un código determinado y se abran. Luego yo haría lo mismo, quizá contigo, contándotelo todo a ti, y lo grabaría. Luego lo transcribiría todo y le daría la forma adecuada y obtendría tres relatos distintos sobre una misma cosa, que es lo que voy a intentar hacer también en "Cubismo". Siempre, de algún modo, trato de emular los Evangelios. Y otro libro sería hacer algo parecido con María: grabarla en casa, sin que ella lo sepa, cuando habla, e intercalar su palabra directa con cómo la veo yo. Busco, en definitiva, pasar a la no-ficción, hacer libros sobre la gente que amo y para la gente que amo. Busco, en definitiva, como propósito principal para 2022, para antes de cumplir 40, naturalizar la escritura, el proceso, separar en mi mente el concepto trabajo del concepto esfuerzo. Quiero trabajar, y trabajar mucho, pero que no me cueste esfuerzo, que sea mi camino natural, mi goce.
La próxima semana, si Dios quiere, cerraré el deal del estudio y empezaré con la rutina diaria de ir allí a trabajar intentando no esforzarme en absoluto. Y si no cierro el deal lo haré en casa. Ya hoy, gracias a URRACCA, lo estoy haciendo en casa. Tengo la sensación de que puedo escribir tres libros antes de cumplir cuarenta. Es una buena sensación que espero se traduzca al menos en un libro.
Te quiero mucho, hermano. Feliz año nuevo. Que nos reúna pronto (la posibilidad de marzo me puso muy feliz), que continúe viva nuestra presencia, y la presencia de nuestra palabra, en la vida del otro.
Juan