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De: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
Enviado: domingo, 5 de junio de 2022 09:00 p. m.
Para: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
Asunto: Re: Re: URRACCA
Broder querido,
Vivir con un recién nacido transforma el olor de tus mañanas. Es una de las muchas cosas que ya había olvidado y que ahora, con Matteo, he tenido ocasión de revivir y reinterpretar. Me encanta su olor. Pero a una semana de su nacimiento los días ya se van acomodando hacia una nueva rutina, y también anuncian nuevas dinámicas, nuevos desafíos, nuevos olores. Es un horizonte donde conviven tormentas y atardeceres. Es un horizonte vivo.
Ayer, mientras sorteaba una pequeña tormenta de gritos, berrinches, pañales e incertidumbre, supe echarme bocarriba para dejar que la lluvia me mojara de lleno la cara. Tiempo atrás hubiese buscado refugio bajo cualquier techo, bajo cualquier pretexto, pero ahora entiendo que lo más consecuente ante una tormenta es dejarse mojar. Toda plenitud es pasajera, sí, pero toda tormenta también lo es. Navegar la existencia implica precisamente eso, reconocer la condición cambiante de los vientos. Descubrir los días uno a uno, paso a paso, minuto a minuto. Carpe diem.
Matteo mide 52 centímetros y pesa 3.58 kilos. El diámetro de su cabeza es de 35 centímetros. Tiene dos piernas, dos brazos, veinte dedos y un tórax diminuto, dentro del cual late fuerte un corazón del tamaño de una uva. Pero la ciencia, con la precisión de sus números y datos duros, enmudece ante el misterio primordial de la vida. Porque el antropocentrismo no es una distorsión de la experiencia humana, sino la condición fundamental de la existencia humana. Porque sostener a Matteo entre mis brazos me recuerda que todos, a ratos, somos el centro absoluto del universo.
Carpe diem no significa disfrutar el presente continuo,
sino descubrir (sortear, sobrellevar, saborear, olvidar, sobrevivir, analizar, disfrutar, padecer, olvidar) el presente continuo.
La existencia plena es arrastrar consigo el velo del cotidiano.
Desvelar el instante
al instante.
Ayer fue un día difícil pero
hoy estuvo soleado,
y fuimos los cuatro a pasear
la mañana
en el parque Havliček.
Los cuatro lados,
de un triángulo
rombo.
Al igual que un rompecabezas al que le falta una sola pieza es un rompecabezas incompleto, una vida a la que le sustraemos un solo día es una vida incompleta.
Ayer fue un día malo.
Hoy fue un día bueno.
Todos los días son necesarios.
La ciencia jamás podrá saciar nuestra sed
de dioses
y arte.
Un abrazo enorme, broder.
Te quiero.
Alessandro