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de: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
para: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
fecha: 30 may 2022, 2:28
asunto: Re: Re: URRACCA
Querido hermano,
siento que hay muchas cosas que querría decirte en relación al nacimiento de Matteo... Sin embargo, desde que hoy hablamos y supe la noticia, he pasado el día procrastinando el escribirte, a pesar de que es mi obligación hacerlo. Obligación, sí. Para mí es una obligación y es algo que he tenido todo el día en mente. Para ir postergando esta URRACCA me he demorado en el trabajo que tenía que hacer, luego me he ido directamente a tomar una birra con Matan, un amigo contrabajista que tocaba con nosotros en Cacto. Es de Israel, un tipo alto y guapo que se parece al David de Miguel Ángel. Luego Talo ha aparecido en escena y hemos ido a tomar algo y conversado hasta ahora. Él está pintando mucho. Una serie basada en un mito griego en el que las mujeres, una noche al año, subían a los tejados con lechugas en las manos y hacían un ritual de libertad y fraternidad. Quizá, también, de igualdad. Lleva pintados tres cuadros amarillos (yo he visto dos) y quiere hacer una serie de cuarenta. Son como viñetas, como un cómic abstracto, ya que se repiten todo el tiempo los mismos motivos de las azoteas, la noche, las mujeres y las lechugas. Le he dicho que yo, una vez terminada la serie, el gran cómic, el gran storyboard pictórico, escribiré varias versiones (interpretaciones) de la historia que él va a plasmar en imágenes. Cuadros y un libro. Es como hacer cine con la pintura y la literatura. Me gusta mucho la idea.
Pero son muchos proyectos, muchas ideas, ¿no te parece? ¿Cuántas ideas de proyectos te he contado desde que terminé "Alana"? Es como si viviera un tiempo de brainstorming, como si para mí no fuera aún el momento de concretar nada. O como si no pudiera conectarme con mis emociones. En las últimas semanas no he escrito. Mi padre, en Madrid, tampoco. Es curiosa la relación que tengo con él en la distancia. A veces siento como si imitara sus gestos, sus tiempos. Él me dice que quiere ponerse ya a escribir otra vez, retomar la rutina de sentarse, pero nunca se pone a ello. Creo que necesita sentir que está sano, que todo está como antes, para encontrar serenidad y recuperar el hábito. Y yo siento como si estuviera esperando que él encontrara esa serenidad (que es la mía), esa certeza de salud, ese contrato con Dios de que sí, de que tiene cinco o diez o quince o veinte años más antes volver al reino de lo cotidiano, que es la muerte. Lo normal es estar muerto, no vivir. La vida es la gran excepción. Entiendo a los huicholes, que celebran constantemente rituales, que invocan e interpretan la naturaleza, el tiempo. ¿O vamos nosotros a normalizar el hecho de existir para existir de espaldas al sentido -o al sinsentido- de la existencia? La existencia es la anomalía más grande que hay, y nosotros la encarnamos a cada instante. Todos los días son necesarios, tú lo sabes mejor que nadie, y milagrosos, pero yo a veces no me doy cuenta y me desvío y quiero empezar a controlar la vida, que es lo peor, y como consecuencia también la obra, y a escribir una novela concreta, a pensarla y ejecutarla como si fuera un proceso mecánico y yo supiera, sí, yo supiera muy bien lo que quiero decir. ¿Lo que quiero decir? Como barra de plata alemana sólo puedo transmitir un estado de ánimo, un paisaje, una diapositiva.
Me gusta mucho lo que tú me dices del proyecto en el que estás porque lo estás desarrollando a la medida de tu proceso, no del resultado.
La alegría que siento de que Matteo haya nacido, y de que te hayas preparado tan a fondo para recibirlo, es inmensa. La alegría que siento de que, simultáneamente a Matteo, hayas recibido una nueva certeza, un rumbo literario, es inmensa. Y además es una pauta y una guía para mí. Una inspiración. Un anhelo de futura lectura. ¿Cómo encontrar? Tú lo dijiste hoy: dejando de buscar.
Aquí en Berlín, como extanjero, adaptándome, soltando, distrayéndome, leyendo, deambulando, te agradezco infinitamente tu amistad y el alimento que supone para mí. Y celebro no sabes cómo (casi ni yo sé cómo celebrarlo, no al menos con palabras) la llegada de Matteo, la gran creación de las barras de plata mexicano-francesas de cuyo peso, calado y grandeza nos iremos dando cuenta con el paso de los años. Pasará lo mismo, salvando las distancias, o algo parecido con URRACCA. Salvando las distancias porque no hay obra de arte más grande que contribuir a la ramificación del gran árbol genealógico humano. Tu nueva paternidad me emociona mucho, hermano. No sé de qué otra manera expresarlo. No es muy literario pero es la verdad.
Y disculpa el retraso. URRACCA es un tsunami que crece y crece los domingos a cada hora que pasa. Llevo todo el domingo dándole la espalda. Ahora me he decidido a mirarlo de frente y, por supuesto, me ha pasado por encima. No hay manera de surfear una ola más rápida y más grande que uno mismo. La ola más importante del año se llama Matteo Triacca. O se llama mi boda con María. De ella amo, por encima de todas las demás, una cualidad: su apabullante sentido común. Tú tienes también esa maravillosa cualidad. Tenemos ante nosotros el mejor surf de nuestras vidas.
Te quiero mucho.
Juan.