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de: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
para: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
fecha: 12 jun 2022, 22:39
asunto: Re: Re: URRACCA
Querido hermano,
para nuestro proyecto URRACCA 2.0-2023 podríamos hacernos con unos micrófonos con entrada USB que se llaman Blue Yeti y cuestan unos 100€. Yo creo que es el mismo modelo que tú fichaste en tu rastreo por internet. Ayer estuve con mi hermano José en su oficina mientras grababan el vídeo y me enseñó un Blue Yeti que tienen allí, y me aseguró que es más que suficiente para hacer nuestro podcast. Ahora nos toca ahorrar un poco para comprarlos antes de fin de año. Y entonces esta carta, esta URRACCA, escrita hoy en Madrid mientras veo un partido que enfrenta a las selecciones española y checa de fútbol, será leída por ti, dicha por ti a un micro Blue Yeti, a finales del año 2023, muy probablemente en Praga. Léela bonito, amigo. Léela-laaaa-laaaaaa-laaaaaaaa-la-la-la-lalalaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Es hora de hablar de caminar. Seguro que ya he abordado el tema "caminar" en pasadas URRACCAs, pues es un tema central en mi vida. Hubo un tiempo, de hecho, antes de que empezaran a molestarme las caderas, en el que caminar era mi vida, en el que yo organizaba mi vida en torno al caminar. Hoy viene a cuento el asunto porque mi hermano Javi, que ahora está aquí conmigo, va a salir a andar unos diez días con su novia cuando regrese a Francia. Lo plantean como una peregrinación, como un ritual. Saldrán de su casa, en las inmediaciones de Riotord, y llegarán a Le Puy-en-Velay. Es una ruta, a través de la naturaleza, de unos 60 kilómetros. La primera etapa son 24 kilómetros; la segunda, 19; la tercera, 21; la cuarta y última, 19. Harán noche en Puy y volverán: otros cuatro días de caminata hasta casa. Llevarán mochilas ligeras y dormirán en pueblos o a la intemperie. Estoy seguro de que no volverán igual que se fueron, ni como individuos ni como pareja. Veinte kilómetros al día son unas cinco horas, andando a buen ritmo. En cinco horas a través del bosque, en compañía, da tiempo a guardar silencio, a hablar, a cantar canciones... Estoy muy entusiasmado con el plan de Javi y Laurance.
El antecedente familiar de esta caminata de Javi fue mi intento de peregrinación desde Madrid hasta Zarautz en junio de 2009. 420 kilómetros. Veintipico días caminando a razón de veintipico kilómetros al día. Yo me iba a trasladar a Zarautz por tercer año consecutivo para trabajar los meses de julio y agosto en la escuela de surf Pukas. Tenía ganas del mar, del surf, de estar con Javi -él iba a a estar allí para trabajar los meses de julio y agosto en el restaurante La Perla-, pero no tenía ganas del ambiente de pueblo pequeño -infierno grande-, entre otras cosas porque yo estaba enamorado de una chica que había sido mi novia el verano anterior pero que entonces me quería solo como amigo, una chica de Livingston (Guatemala) que luego se convirtió en una especie de base sobre la que se fue levantando el molde físico de Alana Carnegie. Yo sentía y decía, antes de partir, que necesitaba llegar a Zarautz limpio, vacío, como un ángel de Rilke, para poder mirar las cosas con amor. Mi mochila no era ligera, 20 kilos, y salí desde Madrid con una lesión en el hombro, en el tendón largo del bíceps, que me hice diez días antes jugando al fútbol sala. Así que, tras tres etapas, abandoné: me dolía mucho el hombro. Hice autostop hasta Logroño y desde ahí tomé un bus a Zarautz. Pero fue hermoso intentarlo. Era hermosa la intención, profunda, de vivir los días en la carretera, en movimiento. Hay algo muy real en caminar, algo concreto que alarga los días y los transforma.
Camino menos desde que me empezaron a molestar las caderas por la artrosis a finales del 19. Me cuido. Me reservo. Pero lo extraño mucho. Una vez, hace una década, alguien me tiró las cartas en México y me preguntó cómo era un día ideal para mí. Yo respondí que un día de caminata, a ser posible cerca del mar. Purgué todas mis penas y tristezas caminando por todos lados. Nueva York, México, Madrid, Berlín. Era habitual para mí caminar quince o veinte kilómetros todos los días en las ciudades. Si tenía que ir a un sitio, salía dos horas antes para ir andando. Si tenía que ir al aeropuerto, buscaba la manera de llegar a pie. Mi escritura también nace de ahí, de esos momentos de movimiento y contemplación.
Esta semana pasada estuve caminando otra vez en Berlín. Y leyendo. Tengo muchas lecturas en marcha. Ya hablaremos de ellas con calma. Pero estoy en la mitad de la Divina Comedia, en una traducción de José María Micó, que es el poeta que fundó y dirige el máster que voy a hacer en Barcelona. Pues bien, me está gustando mucho que, en el libro, el personaje de Dante es asediado por los muertos, tanto en el Infierno como en el Purgatorio, para que dé noticias de ellos en el mundo de los vivos. Le piden cosas como si fuera un rockstar. Saben que Dante es un vivo, un visitante, porque tiene sombra. Virgilio, en cambio, que lo guía, no tiene sombra, y los demás muertos tampoco. Los muertos reciben a Dante en la Comedia como los apóstoles ven a Cristo resucitado en el Evangelio. Maravillados. Cristo fallecido visita el mundo de los vivos. Dante vivo visita el mundo de los muertos. Y todos los muertos, todos, todos, todos, quieren regresar, todos envidian a Dante porque aún "está viviendo". He pensado en ti leyendo esto, en eso de que todos los días son necesarios. Porque el propio Dante, ahora no el prota de su autoficción sino el escritor, el ser humano, Dante con toda su gloria -o el artista o profeta que te guste y elijas y que goza de fama en la posteridad- se cambiaría por nosotros sin dudarlo. También Picasso. Todos ellos cambiarían su gloria y su legado por convertirse en nosotros, los vivos, durante un solo minuto.
En el prólogo de la Comedia, Micó habla del canon literario. Dice que pensamos, por ejemplo, que la Comedia de Dante es representativa del S. XIV o de la transición de lo medieval a lo renacentista. Y dice Micó que es al revés, que el canon está formado por excepciones. "Ulises", que voy a releer ahora siguiendo una guía que ha escrito mi amigo Lago, no es representativo de la literatura en inglés de los años 20 del siglo pasado. No. "Ulises" es la excepción, es la obra que rompe, que cambia lo que hay, que revienta la literatura que se estaba haciendo en aquel entonces. Y la Comedia, que queda más lejos y es más difícil de dimensionar, es también la gran excepción de su época. Las obras que componen el canon son anomalías. Me gustó mucho esa visión de Micó.
Estoy disfrutando de no tener teléfono inteligente. A veces siento que son demasiado inteligentes para mí, estos teléfonos, y que me dominan. Sí extraño no tener un contacto más directo contigo, los eventuales audios o comentarios o fotos, la comunicación diaria que el teléfono, milagrosamente, posibilita. Pero, por otra parte, no tener teléfono me ayuda a vivir los días como necesarios, a salir a caminar, a leer más, a escribir más. Quizá también, ahora que el otro canal está eventualmente cerrado, URRACCA asuma también la misión de llevar y traer novedades del día a día entre dos amigos, de nuestro cotidiano, como tú siempre dices, recuperar el tono y las funciones y propiedades y motivos de lo que es una carta, de lo epistolar.
Te quiero mucho. Muchos abrazos con muchas ganas de verte o, en su defecto, quizá la semana que viene, tener una conversación telefónica contigo.
Tu bro, tu mano,
Juan