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de: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
para: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
fecha: 21 ago 2022, 8:38
asunto: Re: Re: URRACCA
Querido hermano,
te escribo esta URRACCA el sábado 20 de agosto a las 14:27. Mañana domingo, creo, no tendré tiempo suficiente -un tour y luego una cita con Talo tras un mes sin vernos-. Deseo, como te dije en un audio reciente, empezar a abrirme y no entender URRACCA como algo que hacer un día concreto cada dos semanas, sino como algo que puedo desarrollar cualquier día. Escribirte hoy en vez de mañana es ya un comienzo.
Celebro tu amor con Kundera. Es una bendición enamorarse del trabajo de un artista. A mí, como a ti, ciertas lecturas y películas y canciones y cuadros, me han cambiado y me cambian la vida. Además tú amor con él me contagia, porque yo a Kundera lo tengo poco controlado -leí "La insoportable" hace mil años y los ensayos que tú me enviaste hace poco- y ahora lo estás convirtiendo para mí en un gran pendiente, en un imprescindible inaplazable. Gracias por eso.
Ya que, de momento -y hasta una nueva reunión o cónclave frente a la iglesia de Nuestra Señora de la URRACCA en Praga-, estas cartas serán nuestra correspondencia privada por los siglos de los siglos amén, te voy a contar algo sobre algunas lecturas que he hecho últimamente. Antes de entrar en ello, te quiero confesar que admiro mucho cómo organizas tus lecturas. En realidad no sé si las organizas demasiado, pero admiro tu búsqueda espiritual en cada lectura: siempre lees a autores que ofrecen una garantía de transformación, de sorpresa, de revolución. En la línea de Kundera. Rara vez te he oído decir que estás leyendo algo, por decirlo de algún modo, no consagrado. No te desvías. Prefieres incluso, como tantas veces me has dicho, meterte con un autor que sabes que no vas a entender que con un autor accesible. Esa es la impresión que yo tengo desde afuera. Y admiro mucho esa postura: nuestra vida es limitada y no está la cosa para, digamos -poniéndome ahora pedante-, no haber leído nunca a Tolstoi por haber leído, con todo mi respeto y cariño, a ++ +++++ +++++++ ++++++. Sobre todo sabiendo que lo que buscamos lo vamos a hallar en gente como Tolstoi. Pero yo lo hago. Y hoy me pregunto por qué.
No me gusta hablar mal de nadie, y aún sabiendo que está carta sólo la leerás tú y que no vas a juzgarme, me siento un poco culpable por escribirla, porque hablaré mal -o no muy bien- de algunos trabajos de algunos compañeros de profesión. Pero allá vamos. Yo antes me manejaba por la autopista de la lectura sin dar pasos en falso, sin repostar en gasolineras fantasma. Ahora ya no, ahora alterno las paradas para pernoctar en hoteles de confianza con las paradas en lugares prometedores por fuera -lugares con una iluminación seductora- pero que luego me decepcionan. Ya no. Verás, por ejemplo, yo tenía un plan de lecturas de aquí al inicio de mi máster: creo que te conté: tomo 2 de Proust, “A la sombra de las muchachas en flor” -¡qué maravilla de título!-, alternado con la "Divina Comedia" -ambos siguen por la mitad-, y después una relectura de "La Odisea", seguida por la lectura de la guía de Lago para "Ulises", seguida por la relectura de la propia traducción de "Ulises" que hizo J.M. Valverde. Y luego varias obras maestras que tengo anotadas antes de empezar con la bibliografía del máster, obras como "La cartuja de Parma", de Stendhal, o "La montaña mágica", o algo de Tolstoi, a quien de verdad no he leído, o intentar a Kafka en alemán.
Sin embargo, querido hermano, ese plan cambió sin yo proponérmelo, sin pensarlo: para mis vacaciones me llevé lo de ++++++ +++++++, +++ ++ ++++++ ++++++++ ++++++ + +++++++. ++ ++ ++++ ++++ ++ ++++ +++++. Me parece sensacional, pero no me interesa demasiado, o no me interesa del todo. De hecho, llegado un punto, empecé a leerlo en diagonal y así lo terminé -he aprendido a leer en diagonal y lo detesto-: hoy no tengo la sensación de haberme perdido nada o de no haberlo leído entero, de que me quede algo por extraer del libro. Ahora mismo, con 50 o 75 páginas leídas creo que ya sé si he de seguir adelante o no. Algo tengo que encontrar en esas páginas que me prometa más. No sé bien cómo explicarlo, no sé bien qué he de encontrar. Pero lo sé cuando lo encuentro y lo sé cuando no lo encuentro. Al acabar la novela de +++++++, con Proust y Dante aún en standby, había pensado leer la novela de Lago "Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee", porque tengo ganas y también porque él leyó "Alana". Empecé ayer "Aurora Lee" y la verdad es que me está gustando. No comencé hasta ayer con Lago porque, nada más terminar lo de +++++++, me llegó ++ ++++ ++ +++++++ ++ ++ +++ ++ +++++++ ++ +++ ++ +++++ +++++, que ya va a salir con ++++ ++++++, "++ ++++++ ++++++++++". ++ +++++++ ++++, ++ ++ ++++, ++ ++++++++++ +, +++ ++++++++, ++ +++++ +++ ++ ++++++++ ++ +++ +++++++++++++++. + +++ ++: +++++ +++++ +++++++ ++ ++++++++ ++++: + ++++ ++++++++. Lo leí, al principio en serio y luego en diagonal: es como una peli de Netflix: una técnica narrativa depurada y archiconocida, personajes planos que encajan en un puzzle más o menos previsible, una trama muy medida con introducción, nudo y desenlace, ratos de comedia moderada y de drama moderado que parecen responder a una fórmula, etc. Hubo un par de cosas que me gustaron, pero no me sorprendió mucho, de hecho la novela en general se me hizo un poco infantil. Por eso apliqué mi nuevo talento de leer en diagonal, que consiste en, una vez que he leído una cuarta parte del libro y sé de qué va, saltar páginas, saltar casi de capítulo en capítulo y leer algún párrafo para ver cómo avanza la trama. Hasta el final. Como se trata de novelas de argumento, no me pierdo gran cosa. Lo hice también con "++ +++++ ++ ++++", de ++ +++++++ +++++ + ++++++++ ++++ + +++++++: la segunda mitad del libro, cuando ya había entendido el mecanismo de la novela, me lo fusilé a, digamos, 300 páginas por hora, que son unas 5 páginas por minuto. Soy bueno para hablar de ++ +++++, sobre todo cuando ++ ++ +++ +++++++ +++ +++++++ +++++++, +++ +++++ + ++++ +++++ + ++++++++ +++ +++++++++ ++ ++++ +++++++ +++++++++ +++ +++++++ +++++++++++, +++++++ ++++++++++ ++++++++ +++ tienen su mérito, que yo admiro, pero que representan todo lo contrario a mis intereses artísticos. + ++++, ++ ++++++++, ++ ++ ++ ++ +++++ +++ +++++ ++ ++++++ + ++ ++++++++ +++ ++ ++ +++++ +++++++ +++ ++++ +++++ ++++ + +++ ++++++++++, +++ ++ ++ ++++++ ++++++++++++, + ++ +++++++++++ +++ +++ ++++++++++ ++ ++++ +++ +++ +++++ ++ +++++ ++++++++ + ++ ++ ++++ ++ ++++++++++, ++++++++, +++ ++ +++++ +++ +++++. ++++ es listo y talentoso, y además sabe leer entre líneas.
Es curioso lo mío con algunos de mis contemporáneos: por un lado los venero, porque hacen algo que yo no podría hacer ni naciendo de nuevo mil veces: esa disciplina que tienen, esa capacidad de trabajo, de investigación académica, de talento para construir... -los veo como atletas de élite, superdotados-. Por otro lado los desprecio por tener la capacidad de expandirse y elegir encerrarse en un cubo de aire. Yo quiero hacer vanguardia, y la vanguardia sólo la abordan los que no pueden elevarse, por sus propios medios, por encima de la media, los que no han hecho méritos suficientes para llegar a los altos puestos. Un general no necesita luchar en primera línea porque tiene visión periférica y entiende y domina el arte de la guerra. Es el rey, no un peón temerario. La vanguardia la formamos los desesperados, aquellos a los que sólo nos queda un as -falso- en la manga y nos lo jugamos todo a todo o nada. Lo mío con la literatura se ha convertido solamente en una cuestión de valor, de coraje. Por eso mi nuevo nombre artístico -espero que definitivo- es Juan Mut, porque el Mut es lo único que requiero para ocupar el lugar que me corresponde, el único lugar que puedo ocupar. En ese sentido, ya no voy al máster como el alumno que se destapará como maestro sino como un alumno que se asume, con valentía, de pies a cabeza, como alumno. Así lo vivo ahora.
En fin, volviendo a lo de las lecturas, me pasa que con estos compromisos de amigos que adquiero sin saber por qué, sin que nadie me los exija, me desvío de las lecturas que profundamente me conmueven. También es cierto que, desviándome, leí "Los estratos", de Juan Cárdenas (Periférica), y me pareció buenísima, o a Vicente Valero, o al propio ++++, o sea que también hay encuentros en mi desviación. Pero en general, como te decía, a veces siento que me alejo de lo que profundamente me conmueve de la lectura, que supone, en un plano más amplio, alejarme de lo que más me conmueve de la vida. ¿Y por qué lo hago? Está claro: para adaptarme, encajar, para no quedarme afuera, para recibir de vuelta. Es un hábito de supervivencia, pero un hábito que ya no me funciona en el presente. Me he dado cuenta de esto, y afortunadamente y por primera vez -creo que casi con toda honestidad y a pesar de atraerme sobremanera la idea de éxito, de influencia, de poder- me da igual pertenecer o no pertenecer, estar fuera o no, ser aceptado o no. Lo que deseo es disfrutar de leer, de escribir, de mi amor por María y mi familia y mis amigos. Curiosamente, ese proceso de liberación de mis propias expectativas también me ha traído una crisis creativa, un descenso de las revoluciones, porque ese sentimiento antiguo, esa autoexigencia, ese afán por demostrar y ser bueno o ser el mejor o ser mejor que otros, también es un motor muy fuerte. Y la calma interna o espiritual, muchas veces, es autosuficiente. Hoy creo que yo encontraré mis respuestas, mis certezas, mi felicidad, a través del desapego y la independencia artística, a través de seguir escribiendo -y leyendo- lo que me dé la gana, lo que más me apetezca, sin pensar en las consecuencias o querer preverlas. Mi camino hacia la libertad -artística y vital- pasa por lograr aceptar mi propia singularidad y radicalizarla, no en buscar que otros la acepten. Así que en ello estoy ahora, hermano, como lector y como escritor.
Un abrazo muy grande. Tengo muchas ganas de charlar contigo largo y tendido y en persona. Veremos si puede ser y cuándo. Cuando suceda y estemos ahí, ya sea este año o el que viene o cuando se pueda, no habrá pasado el tiempo.
Abrazos descomunales para toda la familia Triacca Comert. Te quiero.
Juan.