#12
de: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
para: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
fecha: 19 sept 2021, 08:23
asunto: Re: URRACCA
Und plötzlich in diesem mühsamen Nirgends, plötzlich die unsägliche Stelle
RAINER MARIA RILKE
Querido hermano,
hoy empiezo mi URRACCA con estos versos de Rilke, que en español dirían algo así: Y, de pronto, en este fatigoso no estar en parte alguna, de pronto / el sitio inefable. De aquí saqué uno de los títulos tentativos del libro que más tarde, quizá también de forma tentativa, titulé Starring Juan. El título tentativo era, por supuesto, El sitio inefable. Leyéndolo ahora me gusta, y también me gustan los versos de Rilke en relación a la novela. Reflejan, en mi opinión, la atmósfera de Starring, ese universo abierto, onírico y desarraigado que se concreta, al final del libro, en el rodaje, que vendría a ser algo así como la llegada al sitio inefable después de no estar, fatigosamente y durante toda la novela, en parte alguna. Starring es una novela muy rilkeana en su espíritu, y yo busqué en Rilke el título adecuado. Sus versos reflejan lo que para mí es la esencia del libro.
Todo esto sucedió después de que el entonces editor de Alrevés, Carlos Pujol, hoy ya fallecido, leyera la novela, que por aquel entonces se titulaba Andarín. Le entusiasmó y mantuvimos una correspondencia intensa y nos vimos en Barcelona. Yo pensaba que todo estaba hecho, que mi novela se publicaría inmediatamente y se vendería como pan caliente, que mi futuro editor, con quien bebí tres o cuatro gintonics, me ayudaría a recorrer el camino. Una de sus pocas objeciones fue el título, pues le remitía a literatura infantil o juvenil. Me propuso que buscara uno más rotundo. Yo pregunté: ¿y de dónde lo saco? Respondió: busca una cita que te guste y que tenga que ver con el libro, conviértela en el epígrafe y saca de ahí el título. Y yo me fui, claro, en busca de Rilke, mi dios.
Creo que esta historia ya te lo he contado alguna vez. Te la cuento de nuevo porque ayer volvió a mi mente después de abrir en mi Kindle el documento de Berlín Atómico. Tu novela. La ojeé por encima (muy por encima, en realidad, porque quiero disfrutarla ahora cuando me la compre), en dos minutos: quería recordar su estructura, comprobar que era un diario (tú me hablabas estos días de un diario cuando en mi recuerdo la novela no era un diario), catar el tono, el genial tono que tiene la novela y que es transparente desde la primera página, que si el Sarcófago, que si el Lector Postrero... Y descubrí, al inicio, unos versos de Roque Dalton que no recordaba que estuvieran allí (Es una cosa seria / tener 27 años / en realidad es una / de las cosas más serias / en derredor se mueren los amigos / de la infancia ahogada / y empieza a dudar uno / de su inmortalidad).
Me encantan esos versos ¿Has pensado en ellos, en por qué los incluiste? ¿Hay algo de ellos en la novela? ¿Qué hay de la novela en ellos? Me pareció muy significativo que formarán parte del libro, me parecen unos versos muy oportunos, muy conectados con el tema de la novela, que no es una cualidad argumental o autobiográfica sino el rasgo principal del carácter del libro, de la vida autónoma que emprende el libro, como un adolescente que se emancipa, cuando nosotros ponemos el punto final. No creo que los escritores sepamos lo que significan nuestras obras. Me parece importante poder leer nuestras obras como si no las hubiésemos escrito nosotros. Y ver qué significan de verdad. Quizá en los versos de Dalton hay claves, directas o indirectas, para encontrar el título final con el que publicarás tu novela. Al entrar en ella de nuevo me di cuenta, claro, de que el título no puede ser Bildungsroman, de que está demasiado alejado del verdadero espíritu de la novela, que es el espíritu que tú tenías (o del que estabas desprendiéndote) cuando la escribiste. Y Bildungsroman podría ser un título para la novela solamente si la miraras desde el tiempo presente. Y eso, creo, no está bien. Hay que respetar los ritmos reales de las cosas. Y aprender de ellos.
¿Y si, hermano, por jugar, por sacar ideas nuevas, por seguir el consejo de Carlos Pujol, r.i.p., un editor con gran experiencia y un tío cojonudo, buscas un título tentativo para tu libro en los versos de Dalton? Yo, sin querer buscarlo, encontré uno que me encantó. Y pensé: con este título, estos versos de Dalton como epígrafe, y sobre todo el diario (la novela), mi brother Alessandro vendería como loco, se forraría. Y sé que así será, por la calidad del texto, elijas el título que elijas. Lo único que te diría es: no pienses mucho, siéntelo, la novela está resuelta, el trabajo ya lo hiciste, ahora sólo se trata de envolverlo bien.
Brindaremos pronto por tu publicación y tu éxito. Cosa seria.
Abrazos con todo mi cariño y admiración.
Juan
p.d.: después de encontrar un título tentativo para tu novela en tus versos de Dalton me entraron ganas de más Dalton y fui a mi librería a buscar la antología que tengo de él. Es un libro negro de Visor y lo encontré rápidamente. Justo a su lado, también de Visor, también de color negro, estaba mi tomo (sagrado) de las Elegías del Duino, de Rilke, el libro del que saqué en su día la cita con la que empiezo este texto y que sirvió, en su día, como epígrafe efímero de la efímera ‘El sitio inefable’.