#14
de: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
para: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
fecha: 3 oct 2021, 17:07
asunto: Re: URRACCA
Querido brother,
este fin de semana me ha visitado Miguel Sáenz de Tejada Mut, hijo de Lolita, aprovechando que Marieta Beato está en Barcelona para asistir a su seminario de psicología Gestalt. He encontrado a mi padre rejuvenecido, animado. Hemos ido a museos y restaurantes y pasado algunos ratos con Talo y Gil. Sobre todo hemos hablado y hablado. Mi padre, a priori, es un hombre reservado, pero con los años va abriéndose. Ayer por la mañana, después de desayunar, con un café de más, le pregunté por Lolita Mut. Me contó información de primera mano que yo desconocía, sus recuerdos, cómo vivió él la marcha de su madre... Resulta que Lolita Mut, una mañana, se acercó a mi padre (21 años) y le dio un sobre cerrado con toda naturalidad. Le dijo: cuando vuelva tu padre, le das este sobre. Luego siguió con lo que estaba haciendo y un poco después se fue a la calle. Cuando volvió mi abuelo, mi padre lo saludó y le dio el sobre. Mi abuelo lo abrió, extrañado. Era una carta de despedida. Mi padre no volvió a ver a su madre hasta unos meses después, en Barcelona. Mi padre me contó que Pierre, al igual que mi abuela, rompió su familia numerosa en ese mismo instante. Fue un plan de los dos. Mi padre ya conocía a Pierre porque alguna vez habían comido las dos familias juntas. Debió ser un romance de película. Debieron enamorarse como dos pichones. Mi padre me contó que mi abuela no tenía dinero propio y que no trabajaba, que las casas de Blanes, Vilassar y Pozuelo, en realidad, eran casas compradas con el dinero de Pierre, casas que Pierre compró para mi abuela. Esto significa que el único dinero que yo he heredado en mi vida, los 7.000 con los que me fui a México, era en realidad dinero de Pierre.
Allí estarás tú ahora, brother, en el hermoso México, con tu madre, muy cerca de la casa del Callejón Toro en la que nos conocimos. Viví un tiempo hermoso en aquella casa. La casa de Alana en Los Ángeles, en mi novela, es esa casa de Coyoacán. Con sus palmeras, con sus jacarandas, con su jardín seco. Era una propiedad, como sabes, de la madre de Sarasvati. Yo viví allí con ella, con su hijo y con su pareja de entonces, que se llamaba Paul. Y con Sam, claro. ¿Te acuerdas de Paul? ¿Coincidisteis alguna vez? Es un buen tipo. Ayer estuvo por aquí. Quedé con él en el bar de abajo de mi casa a las 22:30. Mi padre se quedó descansando. Es el bar donde tú estabas esperándome con una chela cuando viniste a Berlín y donde Gil y yo te cantamos unas canciones. Me gustó ver a Paul. Es cineasta (pasión) y sonidista (plata). Un chico sensible y muy inteligente. También frágil, en cierto sentido, aunque menos de lo que recordaba. Ya no está con Sarasvati. Al parecer, Sarasvati se fue con otro o se enamoró de otro. Pero ya llevaban tiempo con muchos vaivenes. Empezaron a andar con 19 años (la misma edad que tenía Lolita Mut cuando vio por primera vez a mi abuelo). El hijo de Sarasvati y Paul tiene 9 ahora. Se llama Mateo (se llama así, en parte, por Mateo Sarsil, el cinesta de Starring). Sarasvati se quedó embarazada poco después de que Sam y yo decidiéramos abortar. Sarasvati dudaba si tener el bebé (los vaivenes y que eran muy jóvenes) y nos preguntó y creo recordar que le recomendamos que lo tuviera. Paul me contó ayer que estaba en Berlín porque se había tomado un mes libre de paternidad y trabajo para viajar por Europa y vistar a las mujeres más importantes de su vida. Exnovias, amigas, candidatas, amores platónicos... Y sobre todo una mujer en Barcelona, la viuda de su padre. Su padre tenía trastorno bipolar y se suicidó hace unos siete años el día del cumple de su pareja, esta mujer a la que fue a visitar en Barcelona. Lloraron juntos, me contó (mi padre también lloró cuando recordó el abrazo que Pierre y mi abuelo se dieron en el tanatorio, el día que murió mi abuela). Hay historias muy salvajes por ahí, hermano, muy duras y, con el tiempo, muy reveladoras.
Te he contado muchas cosas hoy, y muy desordenadas. Como han salido. Lo que quería decirte antes de terminar es que URRACCA, además de regar nuestras amistad todas las semanas, que es su principal propósito, se está convirtiendo para mí en un gran laboratorio. Cuando te escribo, pruebo cosas. Eso, probablemente, ya lo has apreciado. Transiciones, estrategias a nivel de estilo, a nivel de forma, y también a nivel de contenido, temáticas. La historia de mi abuela, por ejemplo, es una historia que yo había contado muchas veces. Pero nunca la había escrito. Al hacerlo para ti, en URRACCA, empezó a crecer en mi interior como literatura. Del mismo modo, en mi primer correo de esta feliz y sempiterna correspondencia, antes de que la bautizáramos con nombre de pájaro, te hablaba de la playa de Noja y de una película que quería hacer con un relato de amor y otro de terror. Etcétera. Pues bien, mi siguiente novela, cuya fecha de nacimiento será el próximo 15 de noviembre, dos días después de mi examen de alemán, quiero usar la historia de mi abuela y Pierre para hacer dos relatos contrapuestos. La misma situación, la misma historia, contada de otra manera. Los mismos hechos vistos desde otra perspectiva. Mi abuela se llamará Alana; mi abuelo, Juan; Pierre se llamará "el protagonista" en el primer relato y será un señor bueno que liberará a Alana de una vida abnegada y triste al lado de Juan, un conservador y reaccionario militar. Quizá ubique la historia en la Alemania nazi. En el segundo relato, Pierre se llamará "el antagonista" y será un cabrón mujeriego que rompe un matrimonio feliz y estable. Lo mismo, contado de otra manera. Siempre admiré los Evangelios. Ellos cuentan lo mismo, el mismo testimonio cuatro veces. Yo voy a contar testimonios opuestos de un mismo hecho, para que se vea que la realidad tiene 360 grados y que es el lenguaje quien la define. Juan y Alana. Me gusta que pasen al siguiente libro, que sean como arquetipos que viven incontables vidas. Eso sí, vivirán en la calle Honduras, o delante de la embajada de Honduras, y habrá despliegues y correspondencias con el mundo de mis dos anteriores libros. Aunque eso, ya lo sabemos, es lo de menos.
Zum Schluss: mi padre me dijo dos cosas muy bonitas e importantes para mí:
1) en casa, pasados de café: que en la vida hay que arriesgar y que siga escribiendo, que es lo que me gusta, que es para lo que valgo, que tenga fe y confianza y apueste y continúe.
2) en la Neue Nationalgalerie, viendo las esculturas móviles de Alexander Calder y las sombras de esas esculturas: que yo hacía en Alana Carnegie lo que Calder con esas piezas, que, en Calder, una versión de la obra es la misma pieza y otra, completamente distinta, la sombra que la pieza proyecta, y eso, en mi novela equivaldría al plano conjunto (la pieza) y al plano cenital (la sombra).
Te quiero, hermano. Gracias por URRACCA y por tu amistad, que viene a ser lo mismo. Abrazos a tu familia. Goza de México. Deseando tener en mis manos, o en la manos de mi Kindle, la novela "Despierta Vergüenza".
Juan.