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de: Juan Mut <elamorensancha@gmail.com>
para: Alessandro Triacca <triakka@hotmail.com>
fecha: 3 abr 2022, 09:30
asunto: Re: Re: URRACCA
Querido hermano,
me gustaría escribirte mañana en vez de hoy, pero hoy es domingo tres de abril y es hoy cuando toca URRACCA.
Si te escribiera mañana te contaría que este fin de semana no he trabajado, no he guiado en el memorial de Sachsenhausen, te contaría que he descansado mucho, muchísimo, que he dormido doce horas el viernes y once el sábado y doce el domingo, no como tú, que no he visto a nadie, salvo a María, que la noche del viernes estuve solo en casa y me puse en youtube el vídeo de la ópera 'Madama Butterfly' (Scala de Milán, 1986), que cuenta la trágica historia de una geisha de Nagasaki que se casa con un gringo, y me conmovió, qué voces, qué momentos, te contaría que el sábado noche, con María, vi en la plataforma MUBI la película 'Hiroshima mon amour', de Alain Resnais, año 59, una obra muy sofisticada y con un guión maravilloso de Marguerite Duras, te contaría, si te escribiera mañana, que ayer domingo 3 de abril fui con María a la Schaubühne a ver 'The seven streams of the River Ota', una obra de siete horas (desde las 15:30 a las 22:30) de Robert Lepage, autor, director, actor, escenógrafo y cineasta de Quebec, obra que, como ves, cierra un fin de semana muy japonés, te contaría del montaje teatral, de la historia, que empieza al final de la Segunda Guerra Mundial y termina en los 90, de la gran impresión que me causó, como siempre, asistir al teatro, el gran ritual que representa, y te contaría incluso de los deliciosos bocadillos -unos de atún con mahonesa y mostaza, otros de pavo con queso Philadelphia- que nos comimos en los descansos, te contaría que he avanzado maravillado en mi lectura de 'In Cold Blood', una de esas piezas literarias que se recorren, como lector puro, con una fluidez asombrosa, como se recorre una bella ciudad perfectamente señalizada, y a su vez una de esas piezas que se recorren, como lector que además escribe, como un yacimiento preñado de piedras preciosas, de milagros inexplicables (Capote tiene un talento descomunal: al final, quizá, todo se reduzca a eso: tener talento o no tenerlo), te contaría que este ha sido un fin de semana deliberadamente opuesto al fin de semana anterior, en el que la constante fue hablar, relacionarme, estar hacia afuera, caminar, beber, fumar..., un fin de semana, este, como espejo oscuro o luminoso del anterior, una especie de vivencia de la obra 'Plano contra Plano' que pretendo escribir, te contaría también, a este respecto, que no he escrito nada en toda la semana, salvo esta URRACCA y una breve carta para Talo por su cumpleaños, que fue el miércoles, una carta en español pero con sintaxis alemana en la que ensayé la segunda parte del proyecto, 'Contraplano', y que quedó como un poema de Goethe traducido por un mal traductor o por una de esas máquinas que tú entrenas en Amazon para que no cometan insensateces y sean los Triaccas del futuro, te contaría que ha sido una semana y un fin de semana transitorios, en los que me ha apetecido estar quieto, parar, asimilar la gran alegría, intensidad y riqueza del fin de semana anterior, y te contaría que ahora no sé muy bien qué sigue.
Todo eso te contaría, querido amigo, si pudiera escribirte mañana lunes. Como no puedo, porque URRACCA es los domingos, prefiero no hablarte del pasado sino del presente (y quizá un poco del futuro), y no hablarte de eventos culturales sino de mí. Me he despertado a las 7:30, me he preparado un té de jengibre y me he sentado a escribirte. Hoy no trabajo pero a las 15:30 de la tarde tengo que estar en el teatro, así que aprovecho este rato. En mi piso reina el silencio. Entra mucha luz por la ventana; tengo el cuerpo y la cara orientados hacia ella, hacia el exterior. María duerme adentro, en la guarida. Pienso: ¿cuál es mi principal interés? Más allá de lo inefable, quiero decir, asunto en el que cada vez me resulta más difícil seguir avanzando. ¿Qué me mueve profundamente? Me lo pregunto porque de eso me gustaría hablarte. No soy capaz de hallar la respuesta, no soy capaz de recibir la iluminación. Creo que mi interés profundo es variado, no se ciñe a una sola cosa, abarca el cine, la ópera, el teatro, la literatura, abarca la gastronomía, abarca el mainstream, abarca también, esto ya lo sabemos, la literatura. Pero, más allá de la forma, del aspecto, ¿qué es lo que a mí me interesa en el fondo? En otras palabras: ¿qué es lo que me interesa escribir ahora?, ¿cuál es el motor que va a hacerme avanzar? Hasta hoy, en mis dos novelas y en mis poemas y canciones, en todo lo que he escrito, el motor fundamental es el amor o la falta del amor, la orfandad, el desarraigo, el abandono, la comunión con uno mismo en medio del vacío, la necesidad de aterrizar combinada con la necesidad de ascender. Y ahora, Alessandro, afortunadamente, ya no tengo dentro nada de eso. O lo tengo pero se expresa de otra forma. Estoy en paz. Fue tomar decisiones prácticas y sentimentales, encontrar a María, concluir 'Alana', guardar en el cajón todos los cuadernos de tantos años, y empezar a sentirme pleno y vacío, liberado, como si el arte, la expresión, hubiera sido una terapia para comprender, para curar esas heridas. ¿Entonces, debo hacerme daño de nuevo para volver a empezar? No lo creo. A las conclusiones literarias -esta es mi convicción- se llega a través de la experiencia vital, no a través de las ideas literarias. Quiero decir que los cambios en la obra vienen después de los cambios en la vida. Suena obvio, pero muchas veces pretendo no mover nada en mi vida, en mis hábitos y costumbres, en mis sacrificios, y obtener resultados diferentes en la literatura. Me resulta imposible. Conmigo no funciona así. Quizá, por ejemplo, un ejercicio útil sería salir de casa todos los días a la misma hora, digamos a las 9:30 de la mañana, sentarme en un banco del parque, frente a un árbol, y quedarme una hora observándolo. Todos los días. Y hacerlo con verdadera entrega, dedicación, convencimiento, sin esperar nada a cambio. En 'Sacrificio', de Tarkovski (volvemos a la cultura, al cine), dicen una frase al final: "si todos los días, exactamente a la misma hora, uno realizara el mismo acto, como un ritual, el mundo cambiaría".
En este punto cabría preguntarme, y me lo pregunto: ¿Por qué escribir ahora? La respuesta es que el arte es lo que más me acerca a la experiencia de lo inefable y lo anhelo y lo busco. La respuesta, por tanto, tendría un sentido místico. Otra respuesta, igual de cierta, tiene que ver con lo exterior, con hacer carrera, con que el tiempo pasa y debo estar activo y al quite. Es un error, es el contraplano oscuro y falso, pero no puedo evitar verlo y vivirlo. A veces siento que intento empezar la casa por el tejado. Y me alegra volver a ser un alumno a partir del mes de octubre.
Ahora me voy a caminar y a la piscina. Quizás me pare frente a un árbol. 9:30 de la mañana.
Un abrazo enorme.
Te quiero mucho.
Juan.
p.d: el fin de semana pasado, su vibración, me recuerdan que una de mis pasiones más importantes consiste en cultivar los afectos y entregarme a las relaciones humanas. Gracias, brother.